Valparaíso destina $729 millones para mantener ocho drones de televigilancia hasta 2027
Publicada el 08/10/2026
Valparaíso aprobó $729,8 millones para extender la operación regional de ocho drones de televigilancia utilizados como apoyo a Carabineros, PDI y emergencias.
El Consejo Regional de Valparaíso aprobó una modificación presupuestaria por $729.825.435 destinada a mantener operativo el programa regional de televigilancia mediante drones.
La decisión permite dar continuidad a una infraestructura que ya venía funcionando en la región y cuyo período anterior terminaba el 31 de mayo de 2026.
La planificación anunciada considera volver a disponer de ocho drones operativos, con la intención de mantener el servicio idealmente hasta marzo de 2027.
No se trata de comprar ocho drones
Una característica importante del programa es su modelo de operación.
La iniciativa no consiste simplemente en que el Gobierno Regional compre aeronaves y las entregue a las policías.
Los antecedentes de contrataciones anteriores muestran un sistema basado en el arriendo de horas de vuelo de aeronaves remotamente piloteadas, conocidas técnicamente como RPAS.
Esto permite contratar no solamente el equipo, sino la capacidad operacional necesaria para mantener drones disponibles para misiones de seguridad.
Durante 2025, por ejemplo, la Delegación Presidencial Regional contrató un servicio correspondiente a ocho unidades de drones para tareas de vigilancia en seguridad pública, mediante una orden de compra por $223.155.000 para tres meses de operación.
La continuidad aprobada en 2026 mantiene esta lógica de disponer operacionalmente de aeronaves mediante un servicio especializado.
Ocho drones para una operación regional
El objetivo anunciado es mantener ocho drones de televigilancia disponibles en la Región de Valparaíso.
Esto marca una diferencia importante respecto de los sistemas de cámaras fijas.
Una cámara instalada en un poste observa permanentemente un lugar determinado. Un dron puede desplazarse hacia diferentes sectores dependiendo de la necesidad operacional.
Puede utilizarse, por ejemplo, para apoyar:
- operativos policiales;
- vigilancia preventiva;
- procedimientos vinculados con delitos flagrantes;
- búsqueda de personas;
- emergencias;
- incendios;
- vigilancia costera;
- sectores cordilleranos;
- y operaciones nocturnas.
Esta movilidad permite trasladar temporalmente capacidad de observación hacia un lugar donde está ocurriendo una situación determinada.
Carabineros determina las rutas operacionales
Los drones no realizan recorridos libremente ni funcionan como una plataforma autónoma.
La planificación operacional se desarrolla en coordinación con las instituciones de seguridad.
Según lo informado por las autoridades regionales, Carabineros define las rutas de operación, utilizando los drones como una herramienta tecnológica para apoyar procedimientos y vigilancia.
La infraestructura también presta apoyo a la Policía de Investigaciones.
Esto significa que el sistema debe entenderse como parte de una operación coordinada y no simplemente como aeronaves realizando vuelos independientes sobre las ciudades.
Más de 900 detenidos durante el período anterior
Entre 2025 y mayo de 2026, los drones participaron en procedimientos y operativos realizados en distintas comunas de la Región de Valparaíso.
Las autoridades informaron que durante ese período la operación estuvo presente en todas las comunas de la región y apoyó procedimientos que contribuyeron a más de 900 detenciones por delitos detectados en flagrancia.
La cifra no significa que un dron realice una detención.
Su función es entregar capacidad de observación aérea e información que posteriormente puede ser utilizada por los equipos policiales desplegados en terreno.
Por ejemplo, una aeronave puede mantener seguimiento visual sobre una persona o vehículo mientras las unidades terrestres se desplazan hacia el lugar.
La principal ventaja: observar sin depender de un punto fijo
En seguridad electrónica, una cámara tradicional tiene una limitación evidente: solamente puede observar aquello que está dentro de su campo de visión.
Incluso una cámara PTZ de largo alcance continúa dependiendo del lugar donde fue instalada.
Un dron cambia esa lógica.
Puede trasladarse hacia un incidente, modificar su altura, seguir un desplazamiento y observar sectores que no necesariamente cuentan con cámaras instaladas.
Esto resulta especialmente útil en una región con características territoriales muy diferentes: grandes ciudades, cerros, sectores rurales, costa, rutas interurbanas y zonas cordilleranas.
Por eso, la televigilancia aérea funciona como un complemento de las redes terrestres, no necesariamente como un reemplazo de ellas.
Imágenes en tiempo real y evidencia posterior
Los drones permiten transmitir imágenes mientras se encuentran realizando una operación.
Esta capacidad puede utilizarse para entregar información a los organismos que coordinan un procedimiento y ayudar a decidir dónde desplegar recursos.
Pero las imágenes también pueden tener una segunda utilidad: transformarse posteriormente en antecedentes de una investigación.
Desde el inicio del programa, una de las características destacadas por las autoridades ha sido precisamente la posibilidad de utilizar las imágenes capturadas como apoyo probatorio frente a delitos.
Esto obliga a considerar aspectos que van más allá del vuelo: registro, almacenamiento, acceso a las imágenes y trazabilidad del material obtenido.
El proyecto original buscaba pasar de seis a ocho drones
La continuidad actual tiene antecedentes en un convenio regional firmado en enero de 2024.
En ese momento se anunció el Convenio Marco de Colaboración Televigilancia Móvil en la Región de Valparaíso 2024-2026, con recursos del Gobierno Regional por aproximadamente $1.691 millones.
Uno de los objetivos era ampliar la capacidad operacional desde seis a ocho drones.
Pero el programa contemplaba bastante más que aumentar la cantidad de aeronaves.
También se plantearon mejoras tecnológicas para permitir nuevas modalidades de operación.
Capacidades térmicas para vuelos y emergencias
Entre las mejoras anunciadas se encontraba la incorporación de capacidades térmicas.
Una cámara térmica no funciona de la misma manera que una cámara convencional.
En lugar de depender únicamente de la luz visible, puede detectar diferencias de temperatura.
Esta característica puede resultar útil en situaciones como:
- operaciones nocturnas;
- búsqueda de personas;
- incendios;
- vigilancia en lugares con poca iluminación;
- y determinadas emergencias.
Esto amplía considerablemente el uso potencial de los drones más allá de la vigilancia urbana durante el día.
Seguridad pública, pero también emergencias
Aunque el objetivo principal del programa está asociado a seguridad pública, los drones también fueron concebidos como herramientas utilizables frente a otros tipos de contingencias.
Entre las aplicaciones planteadas desde el convenio original se encuentran:
- apoyo frente a incendios;
- búsqueda de personas desaparecidas;
- vigilancia de zonas costeras;
- monitoreo de zonas cordilleranas;
- y operaciones nocturnas.
Una plataforma aérea con transmisión en tiempo real puede entregar rápidamente una perspectiva que resulta difícil obtener desde vehículos o personas ubicadas en tierra.
En una emergencia, esa información puede utilizarse para comprender la extensión de un evento antes de desplegar mayores recursos.
La sala espejo era otro componente importante
El proyecto regional de 2024 contemplaba también la creación de una sala de crisis o sala espejo en el Gobierno Regional de Valparaíso.
La idea era disponer en ese lugar de imágenes en vivo provenientes de los drones y, posteriormente, incorporar también señales de sistemas municipales de televigilancia.
Eso permitiría contar con una instancia regional de visualización y apoyo para la coordinación de contingencias.
El concepto era especialmente interesante porque comenzaba a conectar dos tecnologías diferentes:
televigilancia aérea mediante drones + cámaras terrestres municipales.
Parte de esos recursos fueron reorientados en 2026
La modificación presupuestaria aprobada en junio de 2026 implicó precisamente una reitemización de recursos del programa.
Las autoridades señalaron que fondos originalmente destinados a otros componentes, incluida la sala espejo, serían utilizados para asegurar la continuidad operacional de los drones.
La prioridad inmediata pasó así a ser evitar la interrupción del servicio aéreo después del término del período anterior.
Esto no significa necesariamente abandonar definitivamente los demás componentes, pero sí muestra una decisión concreta: priorizar la continuidad de los vuelos antes que otras inversiones previstas dentro del mismo programa.
También se proyectaban lectores automáticos de patentes
El diseño original contemplaba además complementar los drones y las cámaras terrestres mediante pórticos lectores de patentes.
Estos sistemas permiten detectar automáticamente placas vehiculares y generar información que posteriormente puede ser utilizada por las policías.
También se planteó mejorar algunas cámaras existentes mediante software capaz de obtener información de las patentes a partir de las imágenes.
La idea general era construir una infraestructura donde distintas tecnologías pudieran complementarse:
- drones;
- cámaras fijas;
- centros de monitoreo;
- lectores de patentes;
- software;
- y coordinación policial.
Por eso, las propias autoridades han insistido en que los drones no deben entenderse como un fin en sí mismos, sino como parte de un sistema de seguridad.
El programa funciona desde antes de 2024
La televigilancia aérea en la Región de Valparaíso tiene antecedentes anteriores al actual convenio.
Documentación oficial de la Subsecretaría de Prevención del Delito muestra transferencias destinadas a mantener la operación de drones en la región durante años anteriores.
En 2024, por ejemplo, se informaron recursos para continuar el servicio mientras se preparaba la siguiente etapa financiada conjuntamente con el Gobierno Regional.
Esto explica por qué la discusión de 2026 se concentra en la continuidad operacional y no en crear el programa desde cero.
Existe una infraestructura, procedimientos y experiencia acumulada que las autoridades buscan mantener funcionando.
El modelo también tiene un desafío: continuidad presupuestaria
Precisamente porque se trata de un servicio operacional permanente, una de sus mayores dificultades es asegurar financiamiento continuo.
Un dron comprado puede permanecer como activo durante varios años.
Un servicio basado en horas de vuelo necesita recursos para seguir operando.
Cuando termina el contrato, también termina la disponibilidad operacional si no existe una nueva contratación.
Eso explica la urgencia que rodeó la discusión de mayo y junio de 2026: el período anterior terminaba el 31 de mayo y era necesario disponer de nuevos recursos para evitar una interrupción prolongada.
Ahora deberá realizarse una nueva contratación
La aprobación presupuestaria no significa que los ocho drones comiencen inmediatamente a volar.
Después de disponer de los recursos corresponde ejecutar el procedimiento administrativo y contractual necesario para contratar nuevamente el servicio.
La Delegación Presidencial Regional señaló como objetivo licitar y disponer de ocho drones operativos, buscando extender su funcionamiento idealmente hasta marzo de 2027.
Hasta que ese proceso finalice, no corresponde atribuir el nuevo servicio a un proveedor ni afirmar qué modelos específicos de aeronaves serán utilizados.
No se conoce todavía el modelo de los nuevos drones
La información pública revisada confirma la cantidad prevista de aeronaves y las funciones generales del sistema, pero no permite determinar todavía qué modelo específico será utilizado en la nueva etapa de 2026.
Esto es importante porque las capacidades de un dron profesional pueden variar considerablemente.
Entre las características que pueden cambiar según el equipo se encuentran:
- autonomía de vuelo;
- alcance de transmisión;
- resistencia al viento;
- zoom óptico;
- resolución;
- cámara térmica;
- precisión de posicionamiento;
- operación nocturna;
- y capacidad para utilizar diferentes sensores.
El detalle deberá conocerse cuando estén disponibles los antecedentes de la nueva contratación.
Una red aérea complementaria a la televigilancia terrestre
La Región de Valparaíso ya posee numerosos sistemas municipales de cámaras desarrollados mediante proyectos independientes.
El programa de drones agrega una capa adicional.
Las cámaras terrestres permiten mantener observación permanente sobre lugares definidos.
Los drones permiten desplazar capacidad de vigilancia hacia un lugar donde ocurre una situación particular.
Los lectores de patentes permiten automatizar la identificación vehicular.
Y una futura plataforma regional de visualización puede ayudar a conectar parte de esa información.
La evolución del proyecto muestra, por lo tanto, una tendencia similar a la observada en otras regiones: avanzar desde tecnologías aisladas hacia sistemas de seguridad donde distintas fuentes de información puedan trabajar coordinadamente.